“El mediocre siempre echándole la culpa al de lado de sus miserias, qué básico y facilista”. ¿Cuántas veces no hemos oído el resonar de estas palabras?, las cuales han permeado las fronteras de la pobla, desde la marginalidad y la condena de vivir en ella para quienes no tienen otra salida.

No tan solo los vicios -que han condenado a grandes y chicos, tanto cómo abandono o el alcoholismo– es la profunda desigualdad existente en el sistema que profundiza aún más la problemática social, esa que busca ser más que un número para grandes empresas o para el ausente Estado, que pretende desconocer esta realidad o quizás ser cómplice de este vórtice de miseria y descontrol. Solo quienes pueden “sentir que sus familia los apoya y los cuida de la realidad que se muestra en sus calles” son los que logran salir adelante, enfrentando el estigma de vivir en la pobla y que sus jefes o sus colegas no desconfíen que les puedan robar sus cosas mientras están en el baño.

Espacios carentes de oportunidades, porque nos han hecho creer que como la peste que somos, la mano barata para el que está sentado de cuello y corbata. Estamos condenados a seguir con el mismo círculo vicioso.

Que las opciones son pocas y tienes que aferrarte a las que salgan, como a la batalla campal después que cayeran los dulces de la piñata en el cumpleaños de tu amigo de básica, que ahora anda rondando por la pobla, en búsqueda de cualquier moneda que pueda pillar en el suelo.

El micro documental: “La Pintana: Entre el índice y el corazón” relata con audacia y sin filtros, los pensamientos que florecen al ver esa realidad, la misma que salió a protestar porque tenía hambre y logro en gran medida que los políticos de este país apoyaran Proyectos de Ley como el reciente retiro de 10% de los fondos de AFP.

Su creador, Matias Tapia me comenta:

En mis memorias hablo sobre ese documental, hay cosas que salieron de ahí y que dan camino a realizar Pasta (El documental que muestra el sub mundo de la pasta base en Chile). Desde inspiración hasta personas que quise registrar y entre el tiempo entre los trabajos murieron…”

“Hay planos repetidos, esos planos para mí son “irrepetibles” e “irreplicables” ya que intente por meses que salieran iguales (para el documental Pasta) y nunca pasó…”

“Un entorno tapado en basura, envidia, mierda fresca, olor a fonola, olor a traición, olor a corazón descompuesto, a consciencia con chinche”.

Realizado por Matías Tapia y Esteban Moya
Nombre en inspiración a una frase de Ebano.
Que en paz descanse el “Richichin”.

Aquellos cambios que hoy buscamos como sociedad sean concretos y eficientes, alejados de la corrupción y de la mediocridad; Salud, Educación y Equidad, con oportunidades para salir adelante…