Es una terrible realidad la que estamos observando, nuestro mundo está sufriendo graves daños medioambientales que repercuten en la esperanza de vida de nuestra especie, sin ir más lejos, esta década que comenzamos a dejar atrás, ha sido declarada cómo una de las más calurosas registradas hasta el momento, el deshielo de los icebergs y de los grandes yacimientos de agua dulce (el Artico y la Antartica) sumado a los progresivos cambio climáticos, están comenzando a pasar factura -y con justa razón- ya que la especie humana ha elegido un camino que va dejando tras de si una brutal depredación, el pro de que muchos puedan disfrutar del lujo, del placer y de las garantías que entrega el actual sistema. Si tienes dinero, da igual.

Nuestra sociedad en general ha potenciado el individualismo como catalizador de la competencia en distintas esferas del desarrollo, pero con ello ha generado algunos males, como son el arribismo y la hipocresía, de esta manera las sociedades contemporaneas se han corrompido y en los momentos de dificultad “cada uno se salva sólo”. Esta premisa solamente podríamos aplicarla en cierto grupo de personas (aún existen muchos seres humanos a los que les importan muchisimo sus familiares y amigos) el tema va en que forma podemos ser más humanos con algún desconocido, la desconfianza es abundante pero también la empatía, que comienza a ganar terreno, en especial manera en Chile y sus procesos internos que está experimentando.

Más allá de analisis, debemos cerrar el asunto en una interrogante que pueda atrapar el problema que deseamos resolver y esa pregunta es la siguiente:  ¿De qué manera nos relacionamos que esto genera tanto daño a nuestro planeta?

Del individualismo depredador al indivualismo colaborativo

Una sociedad no es la suma de sus miembros. Una sociedad es todas las maneras en las que sus miembros se relaciona entre si, por ello no podemos hacer responsable a alguien puntualmente, todos hemos contribuido a esta situación, pero para nuestra dicha, estamos a tiempo de revertir de alguna forma el daño causado a nuestro planeta.

¿Cómo lo podemos hacer? Muy sencillo…

Entre las acciones individuales con mayor efecto positivo para el cuidado del medioambiente se encuentran:

  • Separar la basura.
  • No usar bolsas de plástico.
  • Comprar menos comida a domicilio.
  • Tardar menos tiempo bañándonos.
  • Apagar las luces que no usemos.
  • No dejar conectados aparatos electrónicos mientras no están en uso.
  • Utilizar más bicicleta.
  • Intentar reciclar desechos orgánicos.

En cuanto acciones colectivas podemos citar:

  • Compartir el auto.
  • Usar más transporte público.
  • Exigir a nuestros representantes de gobierno el diseño y la implementación de políticas públicas que tengan un impacto significativo en el medioambiente.
  • Participar en actividades ecológicas o incentivar a los vecinos a ser más responsables con el medioambiente.
  • Educar a las nuevas generaciones al respecto de los daños al planeta y sus posibles soluciones.

Y así como la actividad humana es la gran responsable del calentamiento global y sus consecuencias, es la actividad humana la que podría alentar y mitigar los efectos del cambio climático. Exigir acciones efectivas a los líderes mundiales, tanto de los gobiernos como los responsables de las industrias que más contaminan, es también una acción capital para vislumbrar la posibilidad de un cambio. Entre las más importantes de estas acciones se encuentran la transición al uso de energías renovables, como la solar, y sustituir la energía combustible de la cual nos hemos vuelto dependientes.