Hasta ahora, se creía que en el planeta hubo cinco eventos importantes de extinción masiva, es decir, fenómenos en los cuales desaparecen sin descendencia una gran cantidad de especies a lo largo de un tiempo acotado.

Estas extinciones han definido los períodos geológicos: el Ordovícico (hace 443 millones de años), el Devónico Tardío (hace 372 millones de años), el Pérmico (hace 252 millones de años), el Triásico (hace 201 millones de años) y el Cretácico (hace 66 millones de años).

Sin embargo, durante el año pasado, un equipo de científicos del departamento de biología de la Universidad de Nueva York publicó un estudio que podría cambiar el orden de estos espacios geológicos. La investigación -que también incluyó al científico Shu-zhong Shen, de la Universidad de Nanjing-, se centró en el período final del Guadalupian (o Pérmico Medio), cuando una gran extinción afectó la vida en tierra y en los mares.

La llegada de la sexta extinción masiva

Ante el anuncio de un grupo de cientificos acerca de que la Sexta Extinción Masiva comenzará el año 2030, que, El Convenio de la Organización de las Naciones Unidas sobre la Diversidad Biológica, presentó hace unos días su ‘Zero Draft’, esto es, el borrador preliminar de un acuerdo que tiene como objetivo principal y urgente evitar la sexta extinción masiva de más de un millón de especies de seres vivos en la Tierra. La propuesta se ha fijado el año 2030 como fecha límite para la conservación y restauración de los ecosistemas y la vida silvestre amenazados actualmente, los cuales, además, tienen un papel fundamental para la supervivencia de los seres humanos.

Entre los compromisos puntuales del convenio se encuentra proteger al menos el 30% de la superficie del planeta, además de que pretende crear protocolos para controlar las especies invasoras y reducir la contaminación por plástico en un 50%. Asimismo, también se pretende Conservar y restaurar ecosistemas de agua dulce, marinos y terrestres, aumentando en por lo menos un 50% la superficie terrestre y marina sujeta a una planificación espacial integral que aborde los cambios en el uso de la tierra/los océanos, logrando para 2030 un aumento neto de la superficie, conectividad e integridad y conservando zonas intactas y de naturaleza virgen existentes.

El compromiso también toma en cuenta para las comunidades indígenas, pues este proyecto tiene tarea de asegurar su participación efectiva en la toma de decisiones acerca de la biodiversidad.

Cabe hacer énfasis en el contexto de destrucción de arrecifes, selvas tropicales, bosques y otros ecosistemas que, con efectos en sí misma sobre la vida en la Tierra, ha puesto en riesgo la sobrevivencia humana, entre otras razones, porque el suministro de agua y alimentos dependen en gran medida de la regulación de los ecosistemas.

Se espera que el acuerdo de la Convención de la Diversidad Biológica de la ONU sea ratificado en octubre de este año, durante la cumbre correspondiente en Kunming, China. Las soluciones que resultan de esta cumbre deben de adaptarse a los problemas de la protección de la biodiversidad, por lo que el Acuerdo de París (que implica un compromiso de regulación de emisiones de gases de efecto invernadero por parte de los países firmantes )tendrá que ser actualizado, no sólo en los protocolos de protección medio ambiental, sino también en la gobernanza de cada país. Dicho de otra manera, las políticas medioambientales por país y por región se diseñarán a partir de los acuerdos llegado por la diplomacia ambiental en dicha cumbre.

Y aunque esta iniciativa es motivo de celebración, cabe cuestionarse el papel que tienen las empresas transnacionales. Pues aunque los gobiernos se comprometan con las acciones de este borrador, sabemos que las empresas de iniciativa privada y que tienen convenios con los gobiernos son en gran medida responsables de la alta contaminación y sus consecuencias. Además, es bien conocido que las sanciones a las grandes industrias por daño al medio ambiente no siempre se cumplen o no son proporcionales al daño provocado.

Sea como fuere, la cumbre de Kunming representa así la oportunidad de crear un nuevo paradigma para la adopción de medidas más eficaces y eficientes en la protección de la biodiversidad mundial y en el manejo de recursos para la sobrevivencia de los humanos. Este acuerdo forma parte de un trabajo más amplio a largo plazo que tiene la meta de asegurar que la biodiversidad sea valorada y conservada para el año 2050.

El documento del borrador lo puedes encontrar en este enlace.

“Nos estamos enfrentando a la sexta extinción masiva y el ritmo de extinción es 10.000 veces más rápido de lo normal”, dijo Greta Thunberg, al borde de las lágrimas, frente al Parlamento europeo en abril del año pasado.